Toda mujer tiene en su pensamiento varias grandes debilidades, unas sueñan con una habitación repleta de zapatos, otras con todas las cartera y bolsos, mientras que otras prefieren ropa, pero de seguro que todas estas dicen al unísono ¡SÍ!, sí de una joya, se trata y mucho más si se trata de una joya reconocida como la Marca Tous de Rosa Tous.

Todas las chivas tienen un joyero, del tamaño acorde a su necesidad, pero ninguna se escapa al embrujo que una joya proporciona a su vanidad. Un joyero es un lugar de encuentro con ella misma, allí muestra quien es día a día. Cada joyero es un baúl de tesoros, donde las prendas tienen un lugar importante y destacado, pulseras, pendientes, collares, anillos.  Todos organizados de un modo único y especial. Quizás ordenadas por recursos, por importancia, o por sus características esenciales, si se compraron, o se ganaron, también quizás porque las regaló alguien especial, en una forma distinta.

En la actualidad, la creatividad y el instinto de conservación,  de volver a lo ecológico, ha llevado a los diseñadores en búsqueda de la forma en la que se dañe menos el ambiente en la creación,  diseño y distribución de la joyería, es por ello que algunas casas emplean diversos enlaces o envoltorios para que sus joyas sean regaladas o compradas. Una joya dentro de una vela es un detalle espectacular que no puede pasar desapercibido. Imagina un momento especial a la luz de las velas, mientras se consumen, aparece lentamente una hermosa joya que engalanará luego tu belleza de mujer para complacer a esa persona amada o a quien desea pasear esos momentos importantes de tu vida juntos. Es entonces, cuando una vela deja de ser un simple ornamento para convertirse en parte de eso historia de vida, parte de una joya.

Dentro de una vela se puede incluir cualquier objeto de metal, y las joyas lo son. Además, estas pueden estar acompañadas de hermosas piedras. Es importante que la joya que se introduce en una vela, sea resistente y que el material con el que se hace la vela sea lo más natural posible, de cera natural al igual que el algodón en la mecha de la misma, lo que garantiza que su combustión se haga de forma perfecta y no sean tóxicas.

Pero también en sí, la vela podría ser una joya de colección, tanto por su aroma, como por su forma y la casa que la diseña. En la década de los 90, En los años 90, Loewe hacia dicha propuesta con su fragancia de entonces, Aire. 20 años más tarde,  esta tendencia es de lo más considerada en el mundo del glamour, donde los grandes diseñadores emplean sus fragancias en velas aromáticas de la forma más común.  

Así como ellos, Dior, el Grupo LVMH quisieron que fuese todo más allá,   creando la exclusiva Cire Trudon, con las que deleitaron sus espacios íntimos; seguidos de cerca por Bottega Veneta y Ralph Lauren. Y las velas son tan versátiles,  que siempre están renovándose en todos los ámbitos, incluso, en los restaurantes, en los hogares, entre otros ambientes.

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