Hay actividades que puedes realizar desde tu casa sin necesidad de acudir en busca eae mba online opiniones de master en administración, pues suelen ser bastante sencillas por lo que cualquiera podría emprender su negocio cuando lo desee. Las velas aromáticas no son empleadas solamente con el fin de decorar nuestra casa, sentirnos agradados con su aroma y disfrutar de su estética, convirtiendo nuestros ambientes en algo relajante y muy mágico. Un detalle que no debemos dejar escapar, es que al momento de realizarlas en casa, es llevar al extremo la seguridad.

Las velas han dejado de ser un elemento utilitario al momento de quedarnos sin luz en casa, pues en el caso de las velas aromáticas estas han pasado a ser un objeto decorativo, un hermoso detalle para nuestra sala, para ambientar alguna habitación o quizás el baño. Las velas ayudan en la generación de un ambiente más cálido, donde resultan perfectas al momento de realizar una cena romántica o quizás para aromatizar alguna estancia.

Velas, más que solo una decoración

Las velas aromáticas son más que solo un objeto hermoso que se coloca sobre alguna mesa o repisa, estas son el símbolo de la renovación, iluminación y purificación. Estas unas de las características que le son atribuidas son atribuidas a las velas desde su aspecto místico, mágico, romántico o meditativo. También es posible escuchar decir que las velas colaboran en gran medida al momento de estimular la creatividad y también la imaginación. Del mismo modo, tienden a mejorar la concentración, hace que podamos sentirnos de buen humor, lo cual permite conectar nuestra mente con lo que realmente buscamos, y con ello alcanzar más energía o quizás relajarnos, de acuerdo a como se empleen.

Las velas no son una nueva creación

Las velas cuentan con una historia realmente fascinante y ello se debe a la naturaleza mística y simbolismo de la llama, por lo que no resulta complicado pensar en lo que significaron en otras culturas, desempeñando un rol más allá de lo que se cree, fue meramente decorativo. Las velas más antiguas suelen ser consideradas como una obra de la época romana, que, distinto a sus predecesoras que eran realizadas en aceite, los romanos se dieron a la tarea de fabricar una vela cuya base era el sebo, el cual es un extracto cuyo origen vegetal sin sabor, ni color. Otra cultura que también hizo uso de las velas fueron los egipcios que las fabricaban con ramas que embarraban de sebo de bueyes o carneros.

Para ambas culturas, la función de las mismas era iluminar y ser usadas como ofrenda religiosa siendo parte de los rituales. En todo caso, no fue sino hasta 1850, cuando fue descubierto el petróleo, tras lo cual se inicio la fábrica de velas a base de parafina. Con el tiempo todo cambió, dando paso primero al queroseno y posteriormente la electricidad con lo que se comenzó a iluminar los hogares en las noches. Es así como la vela comenzó a trazarse otro fin, el de decorar y aromatizar nuestros ambientes.